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En las entrañas de una Fiesta mundana

LA NACIÓN - NOTICIAS DE LA REGIÓN SURCOLOMBIANA DE COLOMBIA

El Festival se ha realizado en años anteriores en el desierto. Los organizadores proyectan que se lleve a cabo tres veces en el año.

El desierto de la Tatacoa en el municipio de Villavieja, un paraíso para la astronomía, la paleontología, el turismo y el sano esparcimiento, se convirtió el pasado fin de semana en un paraíso también para el consumo de drogas.

El 12 de octubre anterior, este pequeño pueblo del norte del Huila, se transformó con la realización del Festival Tatacoa, que atrajo a unas 10 mil personas, principalmente jóvenes, llegados de diferentes ciudades del país y del mundo, polacos, estadounidenses, asiáticos, para quienes Villavieja hoy es un destino donde se puede consumir drogas al aire libre sin problemas.

Los hoteles y demás sitios de alojamiento estaban a reventar, y la venta de agua, gaseosa, chorizos y demás comidas rápidas movían la escasa economía del municipio. Villavieja, acostumbrada a la actividad del turismo, aun así no salía del asombro de ver tantos visitantes juntos en sus deterioradas calles, que esperaban experimentar algo sin igual con los renombrados DJs invitados en el Festival, organizado por la empresa Baum.

“En los días previos al evento no respetaron ni el parque del pueblo. Pasábamos con nuestros hijos y el parque olía terriblemente a marihuana. Un pueblo sin autoridad”, mencionó uno de los habitantes.

En la noche, el desierto se llenó de música electrónica, licor, fiesta y personas que gozaban frenéticas. Pero en la madrugada del 13 de octubre, uno de los jóvenes que disfrutaba de este festival fue ingresado convulsionando a la ESE Hospital Perpetuo Socorro de Villavieja, de nivel 1, donde le prestaron los primeros auxilios pero lamentablemente perdió la vida cuando era atendido.

 

¿Sobredosis?

El joven fallecido fue identificado como Dilan Darío Ávila Villar, de 18 años de edad, estudiante de la Universidad Javeriana. Hijo de Iván Avila, productor y director de Travesías, del canal regional TRO, de Bucaramanga. El joven había viajado a Villavieja desde Bogotá, donde se radicó en el último año.

Su cuerpo fue entregado por Medicina Legal a sus familiares que se desplazaron hacia Neiva desde la ciudad de Bucaramanga y se encontraban a la espera de los resultados de la necropsia que establecieran la causa del deceso de su ser querido.

Una vez sea determinada, “tendrá que tomarse las acciones contra los empresarios que realizaron el evento, y por supuesto ya determinarán las autoridades judiciales y disciplinarias el concurso de los servidores públicos que hayan autorizado este evento”, indicó en su momento el comandante de Policía Huila, coronel Juan Carlos Restrepo.

Aseguró el Oficial que preliminarmente, frente a los síntomas que presentó el joven minutos previos a fallecer fue un paro cardiorespiratorio, “posiblemente producido por una sobredosis del consumo de estupefacientes”.

Dilan Ávila Villar, murió a causa de un paro cardiorespiratorio que le sobrevino mientras disfrutaba del Festival Tatacoa.

¿Quién autoriza?

Los permisos para cualquier clase de evento masivo como el Festival Tatacoa, lo autoriza la primera autoridad administrativa de cada municipio, en este caso, el alcalde de Villavieja, Yordan Pacheco.

¿Cuánta plata entró a las arcas del Municipio por este evento, cuánto pagaron en impuestos los organizadores?

Según se conoció, Baum la empresa organizadora del Festival tenía su propia logística y su propio personal capacitado para realizar los controles que se requerían. Se estima que eran unas 150 personas, destacadas con chalecos de color azul y verde.

Sin embargo, hoy se conoce que los controles no habrían sido suficientes para un evento de tal magnitud. De acuerdo con los comentarios de varios asistentes al Tatacoa Festival, no contó con un buen equipo de primeros auxilios y la disponibilidad de ambulancias, o el acompañamiento de la Cruz Roja y organismos como Defensa Civil, mucho menos con Policía. El joven fallecido, habría esperado unos 50 minutos a ser atendido por un paramédico, hasta que finalmente el personal de logística decidió sacarlo del lugar cargado para que recibiera atención médica.

Algunos asistentes también se quejaron de los elevados precios del agua y otras bebidas en el desierto, así como del servicio de camping que les ofrecieron.

“Es verdad que estuvieron buenos los artistas, pero la logística estuvo tenaz, pusieron precios a su antojo de las bebidas y ni se diga del camping fue un absoluto ROBO y lo peor son las excusas para no cumplir lo que prometieron. El camping fue lo peor! Logística fatal! No están preparados para un festival de esa magnitud!”, fue uno de los comentarios que se conocieron.

Y es que por una botella de agua se llegó a cobrar 10 mil pesos. Un Redbull 12 mil pesos y una botella de whisky 190 mil pesos. En el evento, en pleno desierto, no existan bebederos gratuitos como los de otros festivales en el mundo o por lo menos permitirle a la gente llevar su agua. La boleta de entrada más económica estuvo por $120.000.

La seguridad externa del lugar también habría fallado. Se conoció que varios asistentes fueron víctimas de robo por parte de una banda de 15 personas que se encontraban en la montaña, fuera del lugar del evento, y que los despojaron violentamente de sus pertenencias.

Además de Baum, también participó en la organización de este evento en medio de la inmensidad del desierto, Galo Bahamón quien ha sido productor de otros eventos en el Huila como Betania Festival, Doble Yo Festival, Rivera Festival, Neiva Underground.

Se estima que unas 10 mil personas asistieron al evento en el desierto de la Tatacoa, en Villavieja.

Drogas

Adentro del festival estaba ubicada una carpa de ‘Échele cabeza, cuando se dé en la cabeza’, una iniciativa que promueve la gestión del riesgo y el placer relacionado con sustancias sicoactivas legales o ilegales. Expertos toxicólogos hacen análisis químicos de esas sustancias psicoactivas para conocer su calidad y posibles adulterantes, y se encargan de informar de los efectos y daños colaterales que generan algunas sustancias, y de cómo se pueden mitigar esos efectos.

Un periodista del diario LA NACIÓN, se introdujo en este otro mundo que fue el Tatacoa Festival, de marihuana reinante en el ambiente, gente bailando, saltando, y parejas Lgtbi por doquier.

El periodista llegó hasta la mencionada carpa y conoció a uno de los toxicólogos, un sujeto con los brazos llenos de tatuajes, barbado y arete en la oreja.

Un hombre de aspecto extranjero entró, le mostró una pepa rosada, interesado en saber de ella. El analista la raspó un poco y le regó un líquido reactivo que de inmediato le cambió a color negro.

-“A esto le llaman león”, dijo el experto. “¿Dónde la compró?”

-“En Medellín”, respondió el turista. “Me costó medio millón de pesos”.

-“Esto lo puede matar. Si usted se la toma y consume licor, se muere, de aquí lo sacan para enterrarlo. Va a tener doce horas de euforia, de locura, éxtasis, va a sentir de todo, pero tiene que tomar bastante agua. Si quiere experimentar pártala y consuma solo la cuarta parte”. Le aseguró el profesional.

Mucha más gente llegaba a consultar, sobre todo por pepas. Otro hombre también de acento extranjero apareció. Muy quisquilloso mostró una pepa grande de color rojo, que dijo la traía del exterior del país. La sacó cuidadosamente de una bolsita sellada. Al verla, el experto manifestó: “sí no estoy mal esto es demonio”.

-“La compré en Nueva York, y especialmente para este evento porque estoy esperando al DJ Clapton. Me pidieron 400 dólares” asintió el gringo.

-“Se la voy analizar, pero le recomiendo que no lo tome nunca”, dijo con algo de sarcasmo el toxicólogo.

Luego de casi una media hora analizando la droga, le dijo al extranjero: “El efecto le va durar unas 48 horas, y usted va a quedar con mucha ansiedad, consúmala mejor en otra parte donde tenga más tiempo porque el evento termina y queda usted solo. De lo contrario, consuma solo un pedacito de la pepa, es muy fuerte y no va a coincidir tu respiración con el ritmo de tu corazón y el bombeo de tu sangre y falleces aquí”.

Otro hombre asiático entró a la carpa con más de una docena de pepas verdes pequeñitas, según él, las traía de China para su consumo.

Control

Varios de los candidatos a la alcaldía de Villavieja, expresaron el inconformismo que les ha manifestado la comunidad con la realización de eventos como este, que al parecer se van a continuar realizando. Se conoció que el organizador del Festival Tatacoa, ya compró una propiedad en el desierto. Ese predio hace parte de la carretera que conduce hacia el norte de Villavieja, a las veredas de San Alfonso, Potosí, La Victoria, Líbano, Cabuyal, Gaviota. Incluso se tiene proyectado que la próxima realización de este Festival será en el mes de febrero de 2020.

Los candidatos indicaron estar de acuerdo con la realización de eventos masivos que muevan la economía del municipio, pero con controles y autoridad. Además abogaron por la conservación del desierto y de darle la importancia y la mística que tiene.

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Huila, Sur Colombiano

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